
Dicha
tradición, arraigada de generación en generación, es un acontecimiento
importante, en donde las comunidades indígenas enteras participan en la
realización de una serie de rituales, entre los que destacan la recepción y
despedida de las ánimas, la colocación de ofrendas, arreglo de tumbas y velar
en los cementerios.

El
día 30 de octubre velan a las niñas y niños que fueron bautizados. Al día
siguiente es el turno de los adultos y ancianos, y finalmente el 2 de noviembre
es la convivencia general de los parientes terrenales, donde se reparte la
ofrenda.
El
significado de las ofrendas que colocan los mazahuas deriva de la concepción de
que todos los muertos visitan la casa de los vivos para participar en la
festividad.
Cabe
mencionar que, antiguamente, los mazahuas concebían el espacio y el tiempo de
forma circular, esto quiere decir que el mundo estaba en constante movimiento,
ya que todo tiene un principio y un fin.
Razón
por la cual este tipo de ofrendas están estructurada en forma de pirámide,
denominada “los tres niveles del cosmos”.
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